lunes, 2 de abril de 2018


A ellos,  nuestro mayor respeto.


jueves, 8 de marzo de 2018

EL DÍA DE LA MUJER NO ES UNA FIESTA 




ES LA CONMEMORACIÓN DE UN HECHO DOLOROSO


LA HISTORIA: Incendio en la fábrica Triangle Shirtwaist de Nueva York.

                 El incendio de la fábrica de camisas Triangle Shirtwaist de Nueva York en marzo de 1911 es el desastre industrial más mortífero en la historia de la ciudad de Nueva York. El fuego causó la muerte de 146 trabajadoras textiles que murieron por quemaduras provocadas por el fuego, la inhalación de humo, o por derrumbes (y suicidio). 
La mayoría de las víctimas eran jóvenes mujeres inmigrantes de origen judío e italiano de entre dieciséis y veintitrés años de edad. La víctima de más edad tenía 48 años y la más joven 14 años.

                   La tragedia se debió a la imposibilidad de salir del edificio incendiado y en llamas ya que los responsables de la fábrica de camisas habían cerrado todas las puertas de las escaleras y salidas, una práctica común para evitar robos y altercados. 

                  Muchas de las trabajadoras que no pudieron escapar del edificio en llamas saltaron desde los pisos octavo, noveno y décimo a las calles.

                   El desastre en la fábrica textil de Triangle Shitwaist obligó a importantes cambios legislativos en las normas de seguridad y salud laborales e industriales y fue el detonante de la creación del importante Sindicato internacional de mujeres trabajadoras textiles (International Ladies' Garment Workers' Union) que lucha por mejorar las condiciones laborales de las trabajadoras textiles.

El incendio ha marcado la celebración del Día Internacional de la Mujer Trabajadora, después Día Internacional de la Mujer, que se celebra el 8 de marzo. 




jueves, 1 de febrero de 2018

Becas Progresar : novedades importantes.

Seguí el enlace e informate!! 

Nos vemos pronto, en la escuela. 

sábado, 27 de enero de 2018

27 de enero 

Día Internacional de Conmemoración en Memoria de las Víctimas del Holocausto 


Te invitamos a conocer el monumento que recuerda a las víctimas del Holocausto en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. 
La obra fue erigida en el año 2015 en la Plaza de la Shoá, en Avenida del Libertador 3883 y propone una forma inquietante del recuerdo.

¿Qué fue el Holocausto? ¿Por qué se lo recuerda el 27 de enero?

Durante la Segunda Guerra Mundial, el régimen nazi y sus colaboradores asesinaron a seis millones de judíos —hombres, mujeres y niños— en un intento de aniquilar sistemáticamente a la comunidad judía de Europa. Asimismo, movidos por su ideología racista, persiguieron y mataron a millones de personas de otros grupos: gitanos (Roma y Sinti), personas con discapacidad, opositores políticos, homosexuales.
El mayor campo de concentración fue el de Auschwitz-Birkenau, ubicado a unos 40 kilómetros de Cracovia (Polonia). Desde su apertura, en mayo de 1940, murieron allí entre 1,5 y 2,5 millones de personas. Durante el tiempo que funcionó, además de judíos, llegaron otros prisioneros de guerra que eran obligados a trabajar para el régimen de Hitler. De ahí que en la puerta de entrada hubiera una inscripción que proclamaba en alemán: «Arbeit macht frei», es decir, «el trabajo nos hace libres».
En 1979 el lugar fue declarado patrimonio de la humanidad por la Unesco y hoy funciona como un sitio de memoria emblemático a nivel mundial. 
El 27 de enero de cada año se rinde tributo a las víctimas del Holocausto. El Día Internacional de Conmemoración en Memoria de las Víctimas del Holocausto conmemora la liberación del campo de concentración y exterminio nazi de Auschwitz-Birkenau ocurrida en 1945 con la llegada de las tropas soviéticas. Se trata de una efemérides de carácter universal, establecida por la Organización de Naciones Unidas el 1 de noviembre de 2005.
(INFORMACIÓN TOMADA DEL SITIO EDUC.AR

miércoles, 9 de agosto de 2017

 Estamos inscribiendo para comenzar el lunes 14 un nuevo cuatrimestre en el CENS 54 

¡No dejes pasar la oportunidad de comenzar, continuar o finalizar tus estudios secundarios!

ABIERTA LA INSCRIPCIÓN DE LUNES A VIERNES
 DE 18:30 A 21 HS. 

TODAVÍA HAY VACANTES PARA TODOS LOS CICLOS Y ASIGNATURAS. 

ESTAMOS EN CARLOS CALVO 1140, ENTRE LIMA Y SALTA, CERCA DE LA ESTACIÓN INDEPENDENCIA DE LOS SUBTES C Y E Y DEL METRO BUS DE 9 DE JULIO.

 ¡TE ESPERAMOS! NO TE QUEDES SIN VACANTE




miércoles, 21 de junio de 2017

lunes, 1 de mayo de 2017

Para todxs aquellos que tenemos claro que somos nada más ni nada menos que trabajadorxs, vaya este texto a modo de celebración de nuestro día. 

Ahorcados. 

Por Hernán López Echagüe para La Columna Vertebral.
Todo comenzó el 1º de mayo de 1886, cuando la Unión Central Obrera de Chicago, de cuño anarquista, llevó adelante una huelga general y realizó una asamblea popular que reunió a cuarenta mil personas. En esos momentos, la mayor parte de los trabajadores estaba sometida a una virtual esclavitud: jornadas de catorce, dieciséis horas de trabajo. El paro fue total. 
Cuatro fueron las consignas que podían observarse en pancartas y banderas: los “Tres ochos” (ocho horas de trabajo, ocho horas de esparcimiento, ocho horas de sueño); “El voto para todos”; “Libertad, Igualdad y Fraternidad” y “Trabajadores de todo el mundo, ¡uníos!”.

Una movilización de seiscientas mujeres fue reprimida con inusual salvajismo por la policía. En los días siguientes, los actos y las protestas, y la rabiosa represión policial, se sucedieron por toda parte. Muertos, detenidos, allanamientos violentos e ilegales. Muchos obreros resultaron condenados a penas que oscilaban entre los quince años de prisión y la cadena perpetua.
Ante el tribunal que los condenó a morir en la horca, Auguste Spies, Albert Parsons, George Engel, Adolf Fischer y Louis Lingg hicieron oír su voz:
Dijo Spies: “Al dirigirme a este tribunal lo hago como representante de una clase, frente a los de otra clase enemiga. El veredicto y su ejecución no son más que un crimen maquiavélicamente combinado y fríamente ejecutado, como tantos otros que registra la historia de las persecuciones políticas y religiosas. Es la anarquía a la que se juzga. Yo me sentencio porque soy anarquista. Ustedes podrán sentenciarme, pero al menos que se sepa que estos hombres fueron sentenciados a muerte por creer en un bienestar futuro, por no perder la fe en el último triunfo de la libertad y la justicia”.
Dijo Parsons: “Yo, como trabajador, he expuesto los justos clamores de la clase obrera, he defendido su derecho a la libertad y a disponer de los frutos del trabajo. En los veinte años pasados mi vida ha estado completamente identificada con el Movimiento Obrero en América, en el que tomé siempre una participación activa. Se nos ha acusado ostensiblemente de asesinos y se acaba de condenarnos como anarquistas. Pues bien: yo soy anarquista. ¿Creen ustedes que la guerra social se acabará estrangulándonos bárbaramente? ¡No! Sobre vuestro veredicto quedará el del pueblo americano y el del mundo entero. Quedará el veredicto popular para decir que la guerra social no ha terminado por tan poca cosa”.
Dijo Engel: “¿En qué consiste mi crimen? En que he trabajado por el establecimiento de un orden social donde sea imposible que mientras unos amontonan millones otros caen en la degradación y la miseria. Sus leyes están en oposición con las de la naturaleza, y mediante ellas le roban a las masas el derecho a la vida, a la libertad, al bienestar. No niego que he hablado en varios mitines, afirmando que si cada trabajador llevase una bomba en el bolsillo, pronto sería derribado el sistema capitalista. Esa es mi opinión”.
Dijo Fischer: “La historia se repite. En todo tiempo los poderosos han creído que las ideas de avanzada se abandonan con la supresión de algunos agitadores; hoy la burguesía cree detener el movimiento de las reivindicaciones proletarias por el sacrificio de algunos de sus defensores. Pero aunque los obstáculos que se opongan al progreso parezcan insuperables, siempre han sido vencidos, y esta vez no constituirán una excepción a la regla”.
Y Lingg, que había de suicidarse la noche anterior a la ejecución, dijo: “Yo repito que soy enemigo del orden actual y repito también que lo combatiré con todas mis fuerzas mientras aliente. Ustedes se ríen probablemente, porque estab pensando que ya no arrojaremos más bombas. Pues permítanme asegurarles que muero feliz, porque estoy seguro de que los centenares de obreros a quienes he hablado recordarán mis palabras, y cuando hayamos sido ahorcados ellos harán estallar la bomba. Los desprecio; desprecio su orden, sus leyes, su fuerza, su autoridad. ¡Ahorquenme!”.
En el mediodía del 11 de noviembre de 1887, fecha que con el correr de los años había de recordarse como el Viernes Negro, Spies, Engel, Parsons y Fischer, fueron ahorcados. Vestían una toga blanca. El cortejo fúnebre reunió a medio millón de personas.

(Fragmento del libro La política está en otra parte de Hérnán López Echagüe, Editorial Norma, noviembre de 2002)